Los pedazos con cinta
Miro la pantalla, pienso, escribo, borro, vuelvo a escribir, vuelvo a pensar.
¿Es este el momento para encontrar un vida feliz? Es lo que suelo plantearme todos los domingos a la noche cuando, en mi cuarto, siento un pequeño vacío que espera llenarse con esperanza. Es el domingo el dia, para mí, más incompleto de la semana. El domingo tan sobrio, tan gris, tan pensante. El dolor de cabeza se va cuando dejo de pensar sobre todo lo que nos rodea. No te necesito, andate. No te necesito.
Tengo que dejar la tormenta porque todos en algún momento atravesamos esta sensacion. ¿A dónde vamos a parar? ¿Qué va a ser de mi? ¿Dónde voy a estar? Somos fuertes hasta que algo o alguien nos derrumba sin pedir permiso ni tener cuidado. Tenemos que trabajarlo. Tenemos que estar atentos cuando diga que estoy bien. Tenemos que creer. Particularmente, respiro pensando en que todo va a estar mejor. Pero... ¿hasta qué cierto punto estamos bien? Ya sé, ya sé, no tenemos que ser así aunque tus ojos limpios observan raro y tu cabello nunca esta peinado. Solo deseo saber, pero no digas lo que quiero. Pero lo que sabemos no es lo que nos lastima. Debido a todo, capaz ya fuimos rotos y estamos tratando de pegar los pedazos con cinta. Hasta que vivamos y nos vayamos de acá no hay motivos para salir corriendo. Hay que esperar pacientemente.
Comentarios
Publicar un comentario