Respira
Observo la página
en blanco y la comparo como mi vida, en blanco. Abrí mis ojos en la mañana
nublada en la que se encuentra Buenos Aires ahora mismo.
Los abrí y noté que me costaba levantarme hasta que recordé el alplax que tome
la noche anterior, estaba (estoy) cansada aunque un poco relajada debe ser el
efecto del somnífero que todavía está presente en mi cuerpo. Estoy mirando el
arma de todas las cosas que pueden generarme un malestar, un malestar que no se
va pero encubierto con la máscara de felicidad, no obstante esa mascara en
algún momento se quiebra, se quema, deja de existir. Llega un punto de la vida,
y no sé si es por ser adolescente, que necesito salir, respirar, dejar de
ahogarme con todo, ¿Quién te dice que vas a mejorar? ¿Qué un día ya vas a estar
totalmente renovado y sentirte bien? ¿Qué es el bienestar en una persona? Es subjetivo,
si busco el significado de bienestar en el diccionario aparece esto:
“bienestar 1. Nombre masculino, Estado de la persona cuyas condiciones físicas
y mentales le proporcionan un sentimiento de satisfacción y tranquilidad.” Analicemos
Físicamente bien estoy sin embargo en mentalmente, siento la inundación viniendo, no queda todo claro y
necesito a alguien que me ayude a nadar. Por las noches sin dormir, por las
mañanas sin ver el sol, por las cosas que no valoro. Necesitar lo utilizo como
una palabra de urgencia, no es lo mismo quiero que necesito. El “necesito” es
una fuerza mayor, y necesito esa fuerza mayor.
Hay consecuencias de todas las cosas estúpidas que hice y que sigo
haciendo, quiero contribuir con todos, conmigo, quiero dormir tranquila sin el
efecto de nada. Sin el efecto de ser atropellada a un costado.
¿No te importa el daño que les hago a las personas? ¿No te importa? ¿No te
importa que te haya metido en un problema que me da vergüenza ajena? ¿No te
importa? Personas que no tiene nada que
ver con el ámbito familiar. Personas que me hacen bien, pero ese bienestar son
estrellas fugaces que pasan tan rápido que no lo veo con claridad. ¿Cuándo
perdí una parte de mí y la encontré en una canción? ¿No lo vi? ¿Acaso realmente no lo vi? Y si te
digo que te quiero ¿No te importa? ¿De verdad no te importa? Todos estamos tan
empeñados en ver donde nos equivocamos y dejamos pasar una vida, nuestra propia
vida, nuestras ilusiones, nuestros instantes de bienestar. Las personas son como las flores, son lindas
pero en algún momento mueren, y esa muerte incluso puede ser cuándo están
vivas. Este relato es sobre la perdida,
sobre la muerte, sobre la reflexión, sobre vos, sobre el vecino, sobre el
hombre parado en frente del subte, sobre tu hermano, sobre tu papá, sobre todas
esas personas que en algún momento observamos.
Espero que encuentres lo que te guste, lo que te haga sonreír, y si te hace
estar menos triste, te regalo un momento de bienestar, una estrella fugaz llena
de emoción.
Espero que encuentres lo que te guste, una corona de oro, unas flores que
nunca se marchiten, una carta de un extraño que te haga sentir bien.
No pienses que todo está perdido, voy a tomar fotografías de las cosas que nos
gusten, está frío y oscuro en tu cuarto, pero el sol sale, y vos/yo tenemos que seguir adelante. El
tiempo te ayuda a olvidar todo lo malo, toda la profundidad de tus
pensamientos. No hagas juicios propios
por tus errores. Respira y busca lo que te gusta. Respira, respira, respira y
no te canses. No te atrapes a historias viejas, no descuides el presente.
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