Ahogada
Pienso en la muerte pero no quiero morir, mi problema es todo lo contrario. Me siento en un estado de claustrofobia permanente de las cosas que me rodean.
Quiero salir, quiero vivir, quiero sentir, quiero libertad, quiero conocer, quiero explorar, quiero aprender a volar.
Estoy ahogada de estos sentimientos que me transcurren, respiro a medias.
Tal vez necesitaría una transformación como las mariposas.
Esta situación permanente me tiene cansada como también note que ya no hago las cosas que me gustan, estoy desconectada conmigo.
El otro día, fui a dar una vuelta a la noche y ne sentí un poquitido más libre que todos los días; el viento en la cara, observar los edificios de la capital, los semáforos en rojo, amarillo y verde contemplando una sinfonía, la gente que se movía como en una coreografía hecha para ese momento.
La paz que me transmitió ese pedacito de noche es la que me hace falta en el día a día.
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