Miradas


  • Estábamos en el subte, nos conocimos un 8 de octubre, sentí tu mirada todo el tiempo, te busque y te vi. Tenías una remera negra con el nombre de una banda que no conocía y que tampoco me importaba conocer.

  • Nos volvimos a encontrar un 9 de noviembre en el misma ramal de subte, con la misma mirada. Estabas feliz y lo demostrabas con una sonrisa de oreja a oreja. Te acercaste a hablarme y me susurraste en el odio “Siempre hay una buena ocasión para escuchar música” y me diste un auricular. La frase que más me gusto de esa canción fue "Mañana va a ser un gran día te lo digo yo” Así transformaste mi cariño por vos. No nos dimos teléfonos ni direcciones, los dos creíamos en la casualidad del destino, si nos queríamos ver juntos lo íbamos a dejar en manos del destino.

  • Tus ojos verdes penetraban mi mirada. Fue un amor casi adolescente, digo casi porqué nunca lo fue realmente. “¿Qué le voy a hacer? Opinamos diferente” Me dijiste y agregaste “Mi anhelo no está, se fue con vos, todo se trata de vos” Llenamos las ilusiones de nuestros corazones, llenamos la galaxia de un amor casi improbable y casi inexistente. Amamos la trama más  que el desenlace. Tu mano copiaba la forma de la mía y así cambiábamos la fase de nuestras miradas. Como solo vimos la perfecta imagen de los zapatos rosas y seguíamos el rumbo de nuestro improbable amor.

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